viernes, 11 de diciembre de 2015

Reconstrucción




Un pedazo de sol se ha colado esta mañana por la ventana,
y al ver tus piernas entrelazadas con las mías
y tus brazos de edredón,
he caído en la infinitud del momento;
y en la tuya.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

FRÁGIL - Aforismo #4

¿En qué vuelta al sol encontraré la cura a mi fragilidad?


lunes, 30 de noviembre de 2015

(escríbete aquí)

Creo que te he hecho un regalo muy bonito,
quizá no sea el mejor del mundo,
pero te he escrito.
Te he escrito
como yo lo sentía;
te he escrito
como yo te recordaba;
te he escrito
como yo te pensaba;
te he escrito
como a veces te he soñado;
te he escrito
cuando te he llorado,
cuando te he gemido
y cuando te había olvidado;
te he escrito
como yo te veía.
Te he escrito como yo te veía,
y esa puede que sea una manera única,
no porque nadie te vaya a ver como yo,
sino porque nadie,
absolutamente nadie,
te va a ver como yo te quería.
Y ahora solo te regalo mis letras,
que en el fondo,
siempre han sido tuyas.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Siguiente derrota

Todo siempre es cosa de causalidad,
hasta el día en el que apareciste.
Desde entonces me he engañado a mí misma 
haciéndome pensar que estarías de paso,
y quizá tu intención siga siendo esa;
pero ahora para mí no.
Puede que tu historia sea distinta a la mía,
que tú no me pienses y yo ahora escriba sobre ti,
como un día lo hice sobre él;
pero tú y yo seguimos siendo las mismas personas.
A lo mejor debería decirte que fue a partir de aquella noche,
cuando nos vi acurrucados
con miedo a que las manecillas del reloj se movieran;
porque el tiempo a tu lado pasa a veces tan rápido
y tan corto en algunos instantes.
Y mientras volvíamos en tu coche
la vida parecía un segundo,
o eso decía una voz de fondo.
El caso, es que al llegar a casa
sentí que faltaba una parte de mí
que tú te llevaste.
Desde ahí,
pocas veces he vuelto a recibir uno de tus abrazos,
y en muchas ocasiones te he pedido que vuelvas,
pero parece que nuestro reloj se ha parado.
Ahora sueño despierta,
con la sensación en el pecho
de como cuando te caes y te raspas las rodillas,
con la sensación de que escuece.
Escuece
porque has abierto una pequeña herida,
quizá mínima, diminuta, ínfima;
pero ahí está y ahí queda.
Ahora quiero que vengas y me aprietes los vértices,
porque echo de menos tu sur,
y perder el norte.
Pero aunque todo siempre es cosa de causalidad,
hasta el día en el que apareciste;
yo ni por casualidad encuentro la causa de por qué no sigues volviendo.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Las ruinas del desastre

En el fondo nos parecíamos porque
a ti y a mí nos hicieron con los escombros del mismo derrumbe 
y los restos del mismo incendio.
Y era bonito tener a alguien
que no te pedía felicidad
porque al mirar tu melancolía,
la veía como una virtud y no como un defecto.
Y después, dar alas como símbolo de libertad
para ver si quien se va es porque no es feliz a tu lado.
Creía que en eso consistía amar a alguien.
Lo mismo no acabó en amor,
pero fue un desastre precioso.

martes, 13 de octubre de 2015

Eras un sábado en espera de domingo

Eras un sábado en espera de domingo,
eras la lluvia de abril que llegaba desprevenida,
el verano que ardía con la sal en la piel,
un otoño sin nombre.
Eras pureza,
mi sencillez y delirio.
Eras el abrigo que me daba tu pecho,
la melodía hecha latido,
la emoción en verso con la mirada .
Eras el regreso del frío en puntos suspensivos.
Eras mi ciudad favorita
y por tus venas yo corría como si fueran calles.
Ahora,
ahora sólo eres recuerdo,
o quizá pasado.
Ahora tampoco lo sé muy bien,
pero fuiste.

lunes, 5 de octubre de 2015

Confesiones de atardeceres





A veces el sol se rompe 
y parece que el cielo se destruye.
Y yo,
atónita,
miro tu silueta a contraluz
y comienzo a reconstruirme.


miércoles, 30 de septiembre de 2015

domingo, 27 de septiembre de 2015

#4 Septiembre de barrera

A veces quisiera decirte que odio tu manera de pensar,
tu forma de ser,
tu indiferencia descarada.
Quisiera saber por qué la máscara no descansa,
por qué no dejas ver el interior,
por qué no me dejas.
A veces he intentado entrar,
y parece que casi he metido medio pie,
pero me doy la vuelta y vuelves a camuflarte.
A veces quisiera decirte que no te entiendo,
que por tu culpa no me entiendo,
que desequilibras mis sentidos.
Pero caigo en la cuenta de que son más las veces que no estás,
que las que has pasado por mí.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Como si la noche fuera para eso

El bar donde nos conocimos la semana pasada sigue igual,
la barra, las luces,
el baño.
Aquí se esconde la intensidad de la primera noche,
cuando salimos buscando el asiento trasero de tu coche.
Como si la noche fuera para eso
y los domingos por la tarde se limitaban a recordar lo que pasó
sin ganas de madrugar el lunes.
Hoy también es sábado por la noche y estoy al final de la barra
donde me pusiste la mano en la pierna,
pero esta vez tu coche no espera fuera;
mañana también será domingo pero yo no tendré resaca
ni me dolerán las piernas,
y el lunes madrugaré pensando que he desperdiciado este fin de
semana
por haber vuelto al lugar donde nos conocimos pensando que te
iba a ver
y que volvería a pasar.
Pero ya lo dijo Quique González,
la suerte es una ramera de primera calidad.

lunes, 6 de julio de 2015

En los bares

Siempre nos veíamos en el mismo bar,
yo sentada en la barra y él detrás.
Hablábamos, bebíamos,
y cuando nos emborrachábamos,
nos comíamos con la mirada 
hasta que una noche me llevó a su casa y todo comenzó a pasar.
La alegría de ver las sombras de su cuerpo sobre las sábanas de su cama,
y las huellas que dejaba yo en ellas.
El sudor y el vicio,
la emoción al impacto.
Sus manos que ya habían imaginado cómo robarme los suspiros
y crearme una tormenta.
El deseo no prestado que aumentaba por días a medida que subía el alcohol.
Las noches suicidas de dos
que necesitaban arrancarse una pena distinta
cada cual del cuerpo que le correspondía.
Y ya no hay sólo noches de barras de bar y sombras bajo el edredón,
sino días donde él seguía algo más que el vuelo de mi falda
y yo el arrecife de su boca.
Y mientras, la ciudad nos vigilaba de cerca
y veía nacer algo que aún no tenía nombre,
pero predecía que era un viaje muy largo.

jueves, 4 de junio de 2015

Con las ganas

Hace tiempo que no te escribo.
Ayer volví a escuchar la primera canción que me enseñaste.
¿La recuerdas?
Seguro que sí.
Llevaba tiempo sin ponerla,
no me atrevía,
no podía sabiendo que ya no es nuestra.
Cuando empezó a sonar,
cerré los ojos y por un momento pareció que era como antes,
pero acabé volviendo a la triste realidad.
Es esa canción,
esa maldita canción.
No sé por qué decidí escucharla otra vez,
si me dejaste con las ganas de decirte
lo mucho que iba a echarte de menos.
Y a día de hoy no encuentro cómo hacerlo,
si nunca contestas
y tampoco creo que vayas a hacerlo.
Esa canción debería dejar de existir
por hacerme recaer en esta realidad tan triste.
Pero lo más triste que le ha pasado a la realidad,
es que tú y yo no estemos juntos.



sábado, 16 de mayo de 2015

Sin salida

¿Sabéis esa sensación de dolor incómodo?
A veces llega alguien y por algún motivo tiene que irse. Y cuando se va deja abierta un herida bien grande.
Y escuece.
Y pasa el tiempo y no dejas de preguntarte que si sólo es una herida por qué escuece tanto. Hasta que llega el día en el que la herida ya no es más que una cicatriz.
A veces les coges cariño y las miras y no te arrepientes.
Porque te has curado tú sola,
o porque no te importó arriesgarte para hacerte daño.
Tienes que entender que no siempre las cosas salen bien,
o simplemente no salen.
Que por algún motivo llegará el día en que uno de los dos se descuelgue y mientras uno sigue caminando, el otro tiene que saber andar por sí mismo.
Y tu cabeza se empieza a llenar de preguntas de las que no obtienes una respuesta rápida,
y la mayoría empiezan con ese por qué que tanto nos cuesta.
Nos cuesta comprender que si todo estaba bien por qué tiene que acabar,
por qué el cuchillo que antes era de metal ahora es de plástico.
Entonces piensas que lo mismo debes volver a tener la ilusión de encontrarte en otros ojos,
de buscar otras manos,
de llenar los vacíos que en ti quedan.
Parece que tus ganas de volar también se esfumaron,
o se fueron con él y crees que se las llevó,
y tristemente sientes que alguien tiene que empujarte para que vuelvas a volar.
Pero la solución no está en sustituir a nadie,
porque pasan los años y los daños, y sabes que siempre hay alguien que aunque no esté, siempre va a quedar macado en tu memoria,
porque el amor se cocina a fuego lento
y el olvido es simplemente una palabra que se pronuncia siempre con los labios,
y pocas veces con el corazón.
Es esa sensación de echar a alguien de menos que está de más,
aunque en realidad no puedes odiarle,
y el caso es que no todo se acaba aunque él acabe.
Pero antes de todo eso tienes que saber coserte bien la herida,
no siempre resulta fácil pero puedes salvarte,
sólo tienes que agarrarte fuerte.

jueves, 23 de abril de 2015

#3 Abrir-abril

Cada día pienso que debería darme una oportunidad.
Debería dejar de estar siempre distraído,
de leer los mismo libros y ver las mismas series una y otra vez,
que nunca cambian y tampoco me hacen cambiar.
Cada vez que me llamaba por teléfono para contarme sus historias yo intentaba darle los consejos de esos que sueles dar a alguien que aprecias, hasta que llegó el día en el que se hizo la inversa y me contestó algo que quizá no quería escuchar pero que sí necesitaba:

"Tú que siempre dices que el tiempo en lugar de correr, vuela y dejas que el tuyo se escape a una velocidad que ya ni siquiera alcanzas,
tú que permaneces postrado contra el sofá esperando que las cosas pasen,
dando consejos que no te aplicas,
siguiendo la misma línea de vida que no hace que te muevas de ese punto tuyo de inflexión,
tú que no haces que la vida te suceda."

En ese momento comprendí que cuando dejas de abrir tus ojos a la vida te conviertes en un abril sin primavera. Porque todos somos en el fondo un poco egoístas y creemos que el mundo que se mueve a tu alrededor es ese que va a subir tus persianas cuando en tu habitación no entre más luz, pero es ese mismo mundo el que te está esperando fuera cuando decidas levantarte por ti mismo del sofá y dejar que suceda.

jueves, 9 de abril de 2015

viernes, 20 de marzo de 2015

#autoayuda

Luvia sin ocasión,
tanto por dentro como por fuera.
Dolor que no se nota,
que no se ve.
Nunca me haces caso y no dejo de decírtelo,
que no te derrames,
que no dejes de ser,
tampoco de estar.
Que no te derrames,
sube tramo a tramo.

jueves, 19 de febrero de 2015

19/02/2015

Me da miedo ver la realidad. Las cosas sin filtros, las personas sin cosméticos, sin abrigo.
Me asusta ver cómo los ideales de la gente de hoy en día se basan en ideales estéticos y no de corazón, de ideas. Que esas ideas no sean el reflejo de la mente, sino la continuación de un canon que tendemos a seguir porque alguien lo marca. De cómo nos convertimos en el reflejo de un muñeco de plástico.
Me da pánico pensar que mañana la música que escucho no será más que un zumbido en mis oídos. Pensar que quizá mañana deje de maquillarme por dentro para hacerlo por fuera, sin tampoco saber con demasiada exactitud a quién pretendo gustar olvidando gustarme a mí misma.
Siento pavor por no sentir tolerancia algún día con los demás porque nadie la tenga conmigo, dejar la empatía para disfrazarla con alguna máscara que intente ponerme a mí por delante.
Me alarma la ignorancia porque no quiero caer en ella, sentir que mis ideas pueden nublarse y no tener un paraguas a mano.
Me asombra que cada día las manos que quieren matar la cultura, la creatividad y el arte sean más fuertes y estén haciendo de todo ello algo inalcanzable sin que exista una fuerza mayor que logre combatirlas.
Tengo desconfianza de todos aquellos que me dicen lo que tengo que hacer; recelo por los que me posicionan por debajo de ellos y espanto por los que se acomodan en un escalón en el que no hacen nada por subir.
Pero lo que más me abruma, es la manera en la que la gente vive sin miedo a la incertidumbre.

domingo, 1 de febrero de 2015

#2 Febrero orgásmico

Te imagino como un equilibrista en mi boca,
sobre la cuerda floja de mis antojos,
en el asfalto de las horas caminando.
Trapecista en mis vértices,
donde puedes ser el polvo que ahí siempre queda,
muy dentro,
tanto que ni siquiera yo pueda sacarte.

Destrózame este febrero con algo de vida,
pero no me duelas.

miércoles, 21 de enero de 2015

Enero

Las peores cosas que pueden calar en tus huesos son el amor y el frío.























Y hoy hace más frío aquí dentro porque hay ausencia de ti.

lunes, 5 de enero de 2015

Creer, aunque sea en algo.

La ilusión reflejada en la mirada de un niño,
la incertidumbre de no saber qué te encontrarás al despertar la mañana siguiente,
las cartas en el buzón,
envoltorios de papel de regalo,
caramelos y disfraces.
Toda una ciudad llena de luces,
el ambiente y su ruido se comen el silencio,
hasta que todo desaparece al hacerse de noche.
Entonces sólo queda meterse en la cama y taparte hasta las orejas,
para después cerrar bien los ojos y desear lo que quieres.
Es el momento de hacernos creer a nosotros mismos que hemos sido realmente buenos,
que hemos cumplido.
Y todos esos deseos danzan, 
hasta que se para la canción y te encuentras tirado debajo del árbol de navidad,
rompiendo el papel de regalo,
y tus ojos se dilatan llenos de anhelo, de fantasía,
de pensar que creer sirve de algo.
Es el momento de pensar que siempre es bueno creer en algo,
aunque sea empezando por ti mismo.